Es una de las preguntas que más recibimos de contratistas y empresas que van a comprar su primera máquina: ¿me sirve más una excavadora o un cargador frontal? La respuesta depende de qué vas a hacer la mayor parte del tiempo, no de lo que harás una vez al mes.
Las dos máquinas mueven material, pero lo hacen de forma distinta. La excavadora trabaja quieta y alcanza hacia abajo y hacia los lados. El cargador trabaja desplazándose: recoge, lleva y descarga.
Qué hace mejor una excavadora
La excavadora está pensada para cavar por debajo del nivel donde está apoyada. Su brazo y su balde le permiten hacer zanjas, excavar cimentaciones y perfilar taludes con precisión. Como la tornamesa gira 360 grados, puede excavar y cargar una volqueta sin mover las orugas.
Es la opción natural para:
- Zanjas para redes de acueducto, alcantarillado, gas o fibra óptica.
- Excavación de sótanos, cimentaciones y piscinas.
- Conformación de taludes y limpieza de canales.
- Demolición y manejo de roca con martillo hidráulico u otros accesorios.
Sobre orugas, además, se mueve bien en terreno blando o con pendiente, algo frecuente en obras de montaña.
Qué hace mejor un cargador frontal
El cargador frontal trabaja sobre la superficie. Su fuerte es recoger material suelto, transportarlo distancias cortas y descargarlo en una volqueta, una tolva o un acopio. Al ir sobre llantas, se desplaza rápido dentro del patio o de la obra.
Rinde más en:
- Cargue de volquetas en canteras, areneras y plantas de asfalto o concreto.
- Manejo de acopios de material: arena, gravilla, tierra, carbón, abonos.
- Limpieza y nivelación de patios y vías internas.
- Trabajo agrícola y agroindustrial, como manejo de caña, bagazo o compost.
Cinco preguntas antes de decidir
- ¿El material está por debajo o por encima del suelo? Si hay que sacarlo del terreno, excavadora. Si ya está suelto y amontonado, cargador.
- ¿Cuánto hay que desplazarse? Si la máquina se queda en un punto, la excavadora rinde más. Si va y viene entre el acopio y la volqueta, el cargador gana tiempo.
- ¿Cómo es el terreno? Barro, pendiente o suelo blando favorecen las orugas. Patio firme o afirmado favorece las llantas.
- ¿Cuántas horas al año va a trabajar? Una máquina que trabaja poco puede no justificar la compra. Ahí vale la pena comparar con alquiler o con un esquema de financiación.
- ¿Hay servicio técnico y repuestos cerca? Una máquina parada esperando una pieza cuesta más que la diferencia de precio entre marcas.
Elige la máquina por el trabajo que hará todos los días, no por el que hará de vez en cuando.
¿Y si necesito las dos cosas?
Es común en constructoras y en empresas de movimiento de tierra. Hay dos caminos. El primero es tener una de cada una y repartir el trabajo. El segundo es empezar por la que más horas va a sumar y alquilar la otra cuando haga falta, hasta que el volumen justifique la segunda compra.
También existe la retroexcavadora, que combina un cargador adelante y un brazo excavador atrás. Sirve para obras pequeñas y municipales, aunque en cada función rinde menos que una máquina dedicada.
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